Realización de cavidades como método para la evaluación de habilidades específicas en odontología.

María J. Díaz1; Esperanza Sánchez-Sánchez2; Jesús Calatayud 3; Inmaculada Casado4.

1Profesora Titular del Departamento de Odontología Conservadora  de la Facultad de Odontología, Universidad Complutense de Madrid. 2Profesora Asociada del Departamento de Profilaxis, Odontopediatría y Ortodoncia de la Facultad de Odontología, Universidad Complutense de Madrid. 3 Profesor Titular del Departamento de Profilaxis, Odontopediatría y Ortodoncia de la Facultad de Odontología, Universidad Complutense de Madrid. 4Profesora Contratada Doctor del Departamento de Profilaxis, Odontopediatría y Ortodoncia de la Facultad de Odontología, Universidad Complutense de Madrid.

Enviar correspondencia a:                                        
Mª Jesús Díaz Torres                                                  
Universidad Complutense de Madrid                         
Avda. Complutense. Plaza Ramón y Cajal s/n           
Facultad de Odontología.                                            
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RESUMEN

Este trabajo investiga si un método de realización de cavidades, diseñado en la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid, permite determinar con precisión y sencillez la aptitud psicomotora del alumno para la práctica específicamente odontológica. La muestra fue de 279  alumnos de los cinco cursos de la licenciatura y 30 profesionales como grupo de referencia. Después de cumplimentar una hoja de datos personales, realizaron con instrumental rotatorio una cavidad clase I de Black,  dibujada en un cubo de metacrilato transparente de 3 x 3 cm. siguiendo instrucciones precisas. En cada curso se recogieron las notas teóricas y prácticas  de los alumnos participantes, en las asignaturas más relacionadas con el área odontológica y con más carga práctica. Tres investigadores evaluaron de dos formas las cavidades, sumando sus resultados. Las puntuaciones medias de las cavidades  tienden a aumentar progresivamente a medida que estamos en cursos más altos y es máxima en los profesionales, siendo estos resultados estadísticamente significativos (p<0.001). Es de destacar  que las evaluaciones de las cavidades diferencian  los alumnos por cursos. Se pudo calcular para  cada curso la puntuación de la cavidad que selecciona al 25% de los estudiantes con peor psicomotricidad fina. Cuando se comparó la realización de la cavidad con otras variables personales el único dato estadísticamente significativo, (p<0.024), fue  que los estudiantes con familiares dentistas obtenían mejores puntuaciones. No hubo correlación entre las puntuaciones de las cavidades y las calificaciones de las asignaturas. Los resultados de este estudio se podrían verificar con otros grupos de investigadores en facultades nacionales e internacionales y así unificar el procedimiento para valoración de habilidades psicomotrices en alumnos dentales.

Palabras clave: cavidad odontológica, estudiantes dentales, rendimiento, método de selección, aptitud psicomotora.

INTRODUCCIÓN  


 La predicción del posible rendimiento académico y la competencia clínica de los estudiantes dentales en relación con los métodos de admisión, es un tema que ha preocupado siempre en el ámbito de la educación odontológica, debido al alto costo de la educación dental y a que los recursos son limitados. Existen numerosas investigaciones que intentan encontrar el mejor método para definir el estudiante dental óptimo, que debería tener suficiente capacidad intelectual pero también una actitud adecuada y un alto grado de habilidad motoro-perceptiva.  (1,2,3,4,5,6,7)

 Las habilidades psicomotoras,  se relacionan con capacidades innatas y con el aprendizaje. Por ello, la necesidad de aprendizaje de una habilidad no es igual para todas las personas. En Odontología significa que los requerimientos de enseñanza práctica de los estudiantes no son uniformes, necesitando diferentes entrenamientos. Por tanto, es importante conocer, lo antes posible, las capacidades de los alumnos para ajustar las enseñanzas prácticas y distinguir desde el principio aquellos con mayores dificultades en el aprendizaje psicomotriz para implementar estrategias que favorezcan su entrenamiento o encaucen su formación. (2,8,9,10,3,11).

 Actualmente se emplean, en las Universidades Europeas y Americanas, diversas pruebas para valorar la habilidad motoro-perceptual de los estudiantes dentales, que sirven tanto como método de admisión como de entrenamiento: encerado de dientes, test de tallado en tiza,  test de Macquarrie, diseño de bloques, pasar objetos a través de aberturas, tallados de cavidades o preparaciones tridimensionales, etc. (12,13,14,4,5,15,16,17,18).

 En EEUU y Canadá, se utiliza el Test de Admisión Dental para seleccionar los estudiantes que acceden a las Escuelas Dentales (1,4,19). Los datos de diversas investigaciones realizadas en estos países muestran que,  por lo general, ningún método de destreza manual es mejor predictor del éxito clínico que las secciones teóricas de este Test de Admisión. Sin embargo Walcott et al. encontraron que una elevada destreza incrementaba la probabilidad de mayor competencia clínica (16). También, en un trabajo de Oudshoorn (20) el  test de destreza en el tallado demostró utilidad práctica para predecir los resultados  en el primer año de Odontología, aunque solamente en este año.

 Por otro lado, en Europa, los estudios en este campo son aislados, destacándose los realizados en algunas universidades de Suecia, Dinamarca, Bélgica, Irlanda, Alemania e Inglaterra, pero no se ha unificado un procedimiento de valoración común de habilidades psicomotrices en alumnos dentales que pueda ser predictor de su evolución en la licenciatura. (2,10,3,5)

Según un estudio de Ranney y col. (4) parece ser  que en los primeros cursos de Odontología hay mucha variedad de competencia y es aquí donde se necesitan criterios de evaluación para saber dirigir al alumno o para darle desde el principio un refuerzo.

En este sentido, estamos trabajando para encontrar un método que permita evaluar la aptitud psicomotriz del estudiante dental de forma universal con cierto grado de homogeneidad y que consiga diferenciar estudiantes con necesidad de instrucción adicional. En nuestros anteriores estudios hemos utilizado tests que no son específicos del campo odontológico pero de gran eficacia para la evaluación de habilidades psicomotoras en todo tipo de trabajos técnico-prácticos (9). En esta investigación planteamos un nuevo método específicamente odontológico, empleando unos cubos de metacrilato, fácilmente manejables, donde los alumnos tallan unas cavidades, relacionando estos resultados con el nivel académico obtenido. Aunque ya existen autores que han empleado el tallado de una cavidad para valorar la destreza manual, los resultados hasta ahora son contradictorios  (17, 3).

Simultáneamente se tomaron los datos personales de los alumnos que podrían influir en la facilidad para la realización de la cavidad y evaluamos si alguno de ellos tiene relación con los resultados de esta prueba, dado que en los trabajos arriba reseñados no se investigó este parámetro.

Diversos autores han estudiado la relación entre algunos tests de destreza manual y el rendimiento académico de los alumnos dentales, pero no se ha llegado a una conclusión unánime (21,4,3,19,1). En nuestra investigación pretendemos comprobar si existe una correlación entre la habilidad manual de los alumnos, valorada con nuestra prueba de la cavidad, y el rendimiento académico de los mismos en las asignaturas seleccionadas.

Los datos bibliográficos nos muestran dificultades para obtener un criterio suficientemente objetivo y fiable que evalúe la habilidad psicomotriz odontológica (3, 15, 16, 17, 21). Nosotros aportamos un nuevo método de medición de las cavidades odontológicas.

Los objetivos propuestos en este trabajo son: encontrar un método que permita evaluar la aptitud psicomotora del alumno para la práctica específicamente odontológica categorizando sus habilidades según los cursos de la licenciatura. Determinar aquellos alumnos con menores habilidades psicomotrices finas que requieran un mayor apoyo en su aprendizaje práctico. Conseguir una prueba orientativa para el alumno de sus  habilidades individuales, que determine su facilidad para desarrollar el plan de estudios. Y, obtener un método sencillo y objetivo que permita calificar las cavidades odontológicas.

MATERIAL Y MÉTODO

MATERIAL:
Muestra:

Participaron un total de 309 personas, divididas en 45 estudiantes antes de iniciar la licenciatura; 234 estudiantes de 1º a 5º curso de la licenciatura y 30 profesionales. Inicialmente fueron 279 alumnos,  seleccionados al azar entre los 5 cursos del año académico 2005-2006 y el  grupo de antes de iniciar la licenciatura  del  curso 2006-07. De ellos se eliminaron 9 por no ajustarse a las normas o por tener los datos incompletos. El grupo de referencia fue de 30 profesionales Estomatólogos u Odontólogos con al menos cinco años de ejercicio profesional..

Los criterios de exclusión fueron: Alumnos repetidores, médicos o procedentes de otros estudios universitarios, alumnos con más de un 10% de falta de asistencia a  prácticas, que hayan faltado por disfrutar de alguna beca de intercambio, que presenten  defecto de visión no corregido o estar en tratamiento con psicofármacos.

Material: Para la realización de este experimento cada alumno ha necesitado: un cubo de metacrilato  transparente de 3 x 3 cm.,  con un dibujo geométrico impreso en  una de sus caras de una cavidad clase I de Black  diseñada por nosotros y  un  nº  de identificación; fresas de tungsteno para contrangulo: cilíndrica  nº  H 21 204 010 y cono invertido  nº H   2 204 012; gafas de protección, cronómetro, contrangulo y micromotor; manguera de conexión para micromotor; hoja de instrucciones y hoja de filiación en la cual cada  participante escribía el  número del cubo para su identificación y una serie de variables personales ( Figura 1).

Para realizar la evaluación psicomotriz cada uno de los evaluadores empleó: sonda periodontal calibrada, silicona ligera  marca Elite H-D+ (Zhermack), pistola para la aplicación de silicona y hoja diseñada para la evaluación de cada  participante.

En la evaluación del rendimiento académico se recopilaron las calificaciones de asignaturas de la licenciatura preseleccionadas.

METODO


Desarrollo de la  prueba psicomotriz:

El experimento se realizó  a los alumnos seleccionados en cada curso y al grupo de referencia. A los alumnos de cada uno de los cinco cursos se les pasó la prueba hacia el final de su año académico, y al grupo de iniciación, matriculados en el 1º año  de licenciatura  en el curso 2006-07, al incorporarse en la facultad en el mes de septiembre del 2006, sin haber realizado prácticas.

Para el tallado de la cavidad se les dió el material y las siguientes instrucciones tanto de forma oral como por escrito: probar funcionamiento de micromotor y montar las fresas; apoyo de las manos en la superficie de trabajo; dejar un borde homogéneo de tinta en todo el contorno de la cavidad; profundizar 2 mm. calculando ellos la profundidad; paredes paralelas; suelo plano perpendicular a las paredes cavitarias y evitar irregularidades en las paredes y el suelo. El tiempo cronometrado para la prueba fue de 10 minutos.

El material recogido fue agrupado  por cursos mediante una numeración especifica,  que solo es conocida por uno de los  investigadores, para evitar sesgos en la misma durante su  evaluación.

La muestra de profesionales que servía como grupo de referencia también realizaron la cavidad y  se compararon sus resultados con los de la prueba en estudiantes  con el fin de discernir la capacidad de nuestro método para valorar el éxito profesional.

Evaluación del experimento.

Se analizaron los siguientes aspectos:
– Valoración de los datos del cuestionario de filiación: curso, sexo, edad, habilidades  asociadas y familiares relacionados con la profesión. Se le dió un tratamiento numérico a los resultados que permitió compararlos  con los resultados de la cavidad y las calificaciones. 
– Valoración  de la cavidad mediante dos métodos:
Método Directo observando directamente a través de la  translucidez del cubo  y con sonda periodontal calibrada para medir la profundidad. Se analizaron y puntuaron:

– Bordes de la cavidad: contando las veces que se sobrepasa o no llega.
– Profundidad de la cavidad: 2mm. introduciendo la  sonda periodontal en la mitad de las  6 prolongaciones de la cavidad y en el surco central. (Figura 1)
– Paredes paralelas y ángulos de 90º: mirando la cavidad de frente se observó si se ven las paredes y la angulación del fondo de la cavidad Se hicieron 7 valoraciones igual que en el apartado anterior.
– Suelo plano e irregularidades: por la translucidez del cubo se visualizó la inclinación que presentaba el suelo de forma tridimensional o la presencia de concavidades realizadas con la fresa. Mirando de frente la cavidad se valoraron las rugosidades del suelo y las paredes. Se obtuvieron igualmente 7 medidas.

Cada apartado anterior se  puntuó  entre  1 y 3. Siendo 1 la peor puntuación y 3 la mejor. 3 puntos se consideraron cuando había  6-7 medidas correctas. 2 cuando había 4-5 medidas correctas. 1 cuando sólo había de una a tres medidas correctas. (Figura 1)

Método Indirecto: observando el positivado de la cavidad en silicona se analizaron y puntuaron los mismos parámetros  que en la evaluación directa  excepto  los bordes  y  la profundidad que no fue posible valorar  por este sistema.(Figura 1)

La puntuación total de la cavidad se obtuvo de la suma  de las  notas del método directo e indirecto. 

Evaluadores: 

Se realizó una prueba piloto en la que cada cavidad  fue evaluada según los parámetros anteriores por tres investigadores de forma independiente. Para  homogeneizar los criterios entre  los  evaluadores  se llevó a cabo la prueba de calibración  de los investigadores mediante el coeficiente de concordancia Kappa de Cohen (22) ajustado para variables ordinales mediante la ponderación lineal restringida de Ciccheti (23). Como los resultados de la calibración entre los investigadores estaba en torno a 0,4 lo que es una concordancia moderada para Landis y Koch (24) se procedió a otro método para aproximar más los criterios entre los evaluadores: cada cubo se evaluó independientemente por los tres  investigadores y en caso de una gran discrepancia  se reevaluó  acordando la puntuación entre los tres; en todos los casos la nota final de cada cubo era la suma  de las puntuaciones dadas por cada investigador  a cada parámetro de valoración, con el método directo e indirecto, lo que permitía obtener una puntuación más objetiva del mismo.( Tabla 1)

Valoración de las calificaciones académicas:

Para la selección de las asignaturas indicadoras del éxito académico de los alumnos se reunieron los  investigadores y, considerando el actual plan de estudios  de Odontología (25), se eligieron las materias más relacionadas con las actividades psicomotrices específicamente odontológicas que fueron troncales  u obligatorias y por tanto realizadas por una mayoría de alumnos. En cada una de ellas se recopiló la nota  práctica y la teórica  porque nos interesaba obtener una apreciación integral de la capacidad del alumno para superar la licenciatura de Odontología, no sólo en el aspecto práctico sino también en el cognoscitivo y de actitud. Se seleccionaron al  menos dos asignaturas por curso haciendo la media entre ellas con el fin de disminuir el posible factor subjetivo del profesor, sobre todo  en la evaluación de la actividad práctica. En Odontopediatría de 4º, y en Patología Quirúrgica Oral y Máxilofacial  y Clínica  Integrada de 5º  obtuvimos únicamente  las notas totales, porque no se encontraban independientes la nota teórica y práctica. En 1er curso se recogió además la nota de tallado de dientes de jabón.

Método Estadístico

Los datos se transfieren a una hoja Excell para realizar las distintas comparaciones y el análisis estadístico. Se analizaron mediante el coeficiente de correlación de Pearson en busca de asociaciones y en las comparaciones de muestras se utilizó la t de Student, cuando se compararon dos muestras, y el Análisis de la Varianza, cuando se compararon más de dos muestras; en ambos casos la homogeneidad de varianzas se analizó con el test de Levene. La significación estadística se estableció en p≤0,05. También se obtuvieron los valores descriptivos de media y desviación estándar.

Todo el estudio se efectúo con el programa estadístico SPSS versión 12.0.

RESULTADOS

Correlación de puntuaciones de cavidades con notas de asignaturas.

Al estudiar curso por curso no se aprecia una correlación estadísticamente significativa entre la psicomotricidad medida con nuestra prueba y las notas promedio de las asignaturas de referencia en sus aspectos teórico, práctico y total (tabla 2). Tampoco lo encontramos con la puntuación en la prueba de primer curso de modelado de dientes en jabón.

Se observa que en  5º curso, no hay nota promedio ni de teoría ni de prácticas puesto que de las tres asignaturas de referencia escogidas, dos de ellas no tenían notas teóricas y prácticas independientes.(tabla 2)

Comparación de la prueba de la cavidad entre los cursos.

En la tabla 3 se observa como las puntuaciones medias de las cavidades (divididas en puntuaciones según la evaluación directa, indirecta, y total) tienden a aumentar progresivamente a medida que estamos en cursos más altos y es máxima en los profesionales, siendo estos resultados estadísticamente significativos (p<0,001). El test a posteriori nos indica entre qué cursos se establecen esas diferencias, representándose en la tabla como unidos por una línea recta los cursos cuyas medias no muestran diferencias estadísticamente significativas.  En las puntuaciones totales se observa como entre los cursos 2º, 3º, 4º y 5º hay pocas diferencias (están unidos por la barra) y como no hay diferencias estadísticamente significativas entre 4º, 5º curso y profesionales. Como es lógico,  los  alumnos de 1º curso presentan las puntuaciones más bajas y con diferencias estadísticamente significativas con respecto a los demás cursos.

Se destaca como las medidas directas por si solas (sin tener en cuenta las medidas indirectas) aportan unos resultados casi superponibles a las medidas totales y además discriminan mejor los grupos por cursos. Por otra parte, al comparar los alumnos de iniciación con los del 1º curso se encontraron diferencias estadísticamente significativas (t=4,380; p<0,0001) al tener el grupo de iniciación una media±desviación estándar de 22,1±4,68 frente a los alumnos de 1º curso con 27,15±6,77. (Tabla 3)

Detección de los estudiantes menos hábiles de cada curso.

Si pretendemos seleccionar al 25% de los estudiantes menos hábiles, para apoyarlos más intensamente, podemos calcular las puntuaciones directas y totales que presentarían en las cavidades. En la tabla 4 se encuentran esas puntuaciones mínimas por curso (valores enteros con redondeo), indicando aquellos resultados de la cavidad, por debajo de los cuales estaría el 25% de alumnos menos hábiles para cada curso.

Comparaciones entre otras variables

Se compararon los resultados en la realización de cavidades (puntuación total) con el sexo de los participantes en la prueba, el ser diestro o zurdo,  el tener familiares dentro de la profesión o el conducir o no.

Entre todas las variables estudiadas únicamente destaca que aquellos estudiantes con familiares en la profesión (dentistas) obtuvieron mejores puntuaciones, siendo estas estadísticamente significativas (p=0,024).

DISCUSIÓN

Los resultados confirman que el método diseñado por nosotros para valorar la aptitud psicomotriz fina en alumnos de Odontología utilizando el tallado de una cavidad prediseñada en un bloque de metacrilato, nos permite disponer de un método sencillo, fácilmente evaluable y objetivo para determinar aquellos alumnos que presentan una menor habilidad o destreza motora para la práctica odontológica.

 En  nuestra investigación, el tamaño muestral propuesto en un principio fue de 50 alumnos por curso; en 4º y 5º no se alcanzó esta cantidad debido a la disminución del  número de estudiantes  matriculados a lo largo de la licenciatura y al acúmulo de factores de exclusión inherentes al propio estudiante como repetición de curso o  intercambio  de formación temporal con otros centros  a través de  becas Erasmus, etc. Sin embargo, consideramos que el número reclutado de los mismos es suficiente para poder llevar a cabo este experimento. Hay que destacar que en nuestro estudio hemos evaluado un total de 309 cavidades entre alumnos y profesionales, siendo el tamaño muestral muy superior al de otros trabajos recientes consultados, referentes a este tema (10,3,1,21).

En la distribución por sexos se aprecia entre los alumnos, una  mayor participación de mujeres, que actualmente coincide con la existencia de una mayor proporción de ellas en la licenciatura de Odontología. En el grupo de referencia, con edades más elevadas, es mayor la proporción de hombres como correspondía a las antiguas promociones de odontólogos. En otros trabajos que evalúan la habilidad del estudiante dental también han participado un número mayor de alumnos de sexo femenino. (9,3,10)

 Al comparar los resultados obtenidos en el tallado de cavidades entre hombres y mujeres, no hemos encontrado una diferencia significativa, lo cual concuerda con otro estudio similar al nuestro (3). Sí se han podido constatar diferencias en la realización de otros tests psicométricos entre hombres y mujeres, entre ellos: mejor realización del test de visión especular por las mujeres, y puntuaciones más altas en los hombres en el  test de rotación de figuras macizas y en el GEFT (test de figuras enmascaradas) que determina la dependencia o independencia de campo y está relacionado con la visión espacial; pensamos que estos test miden aspectos más parciales de la psicomotricidad en los que tiene más influencia el sexo. (9,26,27).

Los resultados en la realización de la prueba son mejores en aquellos estudiantes que tenían familiares en la profesión. Puede ser debido a la posibilidad de un mayor entrenamiento fuera del horario de prácticas.

Existen diversos estudios para conocer los criterios que permiten predecir el éxito académico de los estudiantes dentales (3,7,1,19,4). Parece que existe la convicción de que la nota en pruebas de contenido teórico en los exámenes de admisión a las Escuelas Dentales, predice solamente un mejor resultado en materias teóricas de la licenciatura. Así, autores de la facultad de Odontología de Suecia encuentran una relación positiva entre el éxito en la escuela secundaria y el grado de éxito en la universidad,  pero sólo en materias teóricas y en los primeros años de la licenciatura, sin demostrar una clara relación con la  competencia clínica en los primeros años de Medicina u Odontología. (3). A esta misma conclusión se llega en un estudio que revisa el Examen de Admisión Dental utilizado en las escuelas dentales de EEUU y Canadá (4). A pesar de todo, en estos países se sigue utilizando la prueba práctica de habilidad motoro-perceptual  (PAT) dentro del Examen de Admisión Dental porque junto con los demás parámetros se ha visto que mejora la predicción del éxito de un candidato (4). En esta misma línea, otro estudio realizado allí refiere que el test de tallado en tiza está relacionado positivamente con unos buenos resultados en cursos preclínicos de Odontología conservadora e incluso con el tercer año de dicha asignatura. (19). Stacey y Whittaker (1) en un estudio en estudiantes internacionales que acceden a un curso dental en California (Estados Unidos), encontraron también que las determinaciones de la destreza manual eran predictores significativos del rendimiento académico y de la competencia clínica. 

En Irlanda se ha visto que no existe ninguna relación entre las pruebas de acceso a las facultades de Odontología (de contenido teórico) y los resultados en los exámenes de habilidades clínicas que se pasan a los alumnos al finalizar sus estudios dentales (7).

En España los exámenes de acceso a las facultades de Odontología son únicamente teóricos, sin tener un contenido práctico. 

Los estudios que evalúan la habilidad específica odontológica utilizan distintos tipos de pruebas. Algunos autores eligen los test de habilidad perceptual o espacial (28, 29). Otros emplean un método similar al nuestro: Heintze et al. (3), de la escuela dental de la Universidad de Malmo en Suecia utilizan una cavidad mesio-ocluso-distal realizada en un cilindro de plexiglass con pieza de mano en un máximo de una hora.  Gansky et al. (21) de la Universidad de California, eligen el tallado de una cavidad tipo II de amalgama con un X-acto en un bloque de escayola durante 2 horas. Wierink et al. (5, 6) aplican una cavidad tipo I para amalgama en un diente de fantoma con fresa de diamante y turbina auxiliándose de simuladores de realidad virtual.

En nuestra investigación hemos elegido una prueba de destreza manual en la que cada estudiante debe calcular la profundidad de la cavidad sin ayuda de ningún instrumento de medida, lo que permite valorar el grado de percepción espacial además del psicomotor. Pensamos que nuestra prueba es menos laboriosa de pasar al requerir menos tiempo que otras ya descritas. También es más fácil de aplicar a los alumnos no necesitando equipamiento o dispositivos de realidad virtual, que resultarían más costosos para un grupo grande de estudiantes.  Para su realización decidimos  seleccionar el micromotor porque los alumnos de 1º nunca han usado la turbina que para ellos podía suponer un mayor  peligro.

En nuestro trabajo no hemos encontrado una correlación entre los resultados de las cavidades realizadas y las calificaciones académicas, ni siquiera con la nota de 1º curso del tallado de dientes de jabón (prueba utilizada para la selección en algunas Facultades de EEUU). Gansky et al. (21) de la Universidad de California tampoco encontraron que un test de destreza manual parecido al nuestro fuera capaz de predecir el 10% de los alumnos con peores calificaciones en cinco  cursos preclínicos de laboratorio después de dos años. Creemos que esta falta de relación entre las pruebas de aptitud psicomotriz y las notas, se puede deber a que en las evaluaciones prácticas de la licenciatura entran en consideración factores de actitud y de teoría y algunos criterios subjetivos del profesor que no son el puramente psicomotores. Además en muchas asignaturas la calificación es global sin diferenciar entre la teoría y la práctica.

Autores de la Escuela Dental de la Universidad de Malmo en Suecia, refieren que no hay una correlación entre la habilidad manual de los alumnos y su éxito en el curso preclínico de operatoria dental. Sí  se encontró relación entre la menor habilidad manual y el mayor número de exámenes suspendidos (3). Los autores de este trabajo valoran el éxito de los alumnos contabilizando las interrupciones temporales en los estudios, repeticiones de curso o renuncias a terminar la licenciatura. En el nuestro hemos seleccionado con anterioridad los estudiantes que podían participar en la investigación y hemos  descartado los repetidores para conseguir que todos estuvieran en igualdad de condiciones en cuanto al grado de entrenamiento en habilidades psicomotoras.

En nuestra investigación las puntuaciones medias de las cavidades van aumentando progresivamente hacia los cursos más altos y es máxima en el grupo de  profesionales, como era de esperar. Estos datos concuerdan con otros trabajos que encuentran que las habilidades manuales pueden aprenderse durante las prácticas habituales del currículum (4, 21). Encontramos también una mayor diferencia entre primer curso y los siguientes, y entre el primer ciclo y el segundo junto con los profesionales. Pensamos que esto está justificado por el propio programa de prácticas.

Dentro de cada curso hemos determinado el 25% de los alumnos con menor habilidad motora fina. Esto permitiría a los profesores hacer un seguimiento más cercano de dichos alumnos y a éstos motivarlos en las prácticas. No hemos encontrado ningún estudio que realice este tipo de categorización para poder comparar nuestros resultados. Únicamente Gansky et al. (21) encuentran que el test de tallado no predecía significativamente el 10% de los peores estudiantes después de 5 años de prácticas preclínicas en la escuela dental de la Universidad de California. Creemos que el obtener esta nota de corte por curso con nuestra prueba, facilita también la categorización de alumnos que se incorporen en cualquier nivel de la licenciatura, por su destreza manual.

Estaría especialmente indicada la aplicación de esta nota de habilidad motora en alumnos que pretenden acceder con la selectividad a Odontología proporcionando un baremo de habilidad específica odontológica.

En cuanto a la técnica de evaluación de cavidades, después de considerar nuestros resultados, pensamos que es suficiente utilizar sólo el método directo, mucho más sencillo y económico que el directo y el indirecto (total). Gansky et al. (21), utiliza unos criterios parecidos a los nuestros para su evaluación directa de un ejercicio de habilidades manuales tallando un bloque de plástico. Creemos  que la evaluación es más precisa  y sencilla en nuestros cubos transparentes. También  refieren que todos los evaluadores se pusieron de acuerdo en los criterios de evaluación en un principio, pero no  reevaluaban los bloques como nosotros cuando había grandes discrepancias entre ellos. No se detalla el tiempo empleado en la corrección del tallado de los bloques de plástico.  En nuestro estudio, el tiempo de corrección de cada prueba, realizada  por tres investigadores simultáneamente, fue de 3 minutos. Por todo ello pensamos que nuestro método directo de medida puede ser un buen sistema por su sencillez y rapidez para la difícil evaluación de cavidades dentales utilizadas en los tratamientos odontológicos, aplicable a un gran número de estudiantes.
 
CONCLUSIONES

En nuestra búsqueda de un método fiable para medir la habilidad psicomotora específicamente odontológica y que valore el grado de percepción espacial del estudiante, presentamos la realización de una cavidad en un cubo de metacrilato obteniendo las siguientes conclusiones avaladas por el presente estudio:

En nuestra investigación hemos utilizado dos sistemas para evaluar las cavidades. El análisis estadístico indica que las medidas directas aportan resultados casi superponibles a las medidas totales y diferencian mejor a los alumnos por cursos,  por lo que sería suficiente la evaluación directa de las cavidades. Este sistema requiere poco tiempo (aproximadamente tres minutos de media por cavidad con tres investigadores evaluando simultáneamente) y permite  observar la cavidad a través de la traslucidez del cubo. Por todo ello,  pensamos que este método directo aporta un sistema sencillo y  fiable, para la difícil evaluación de cavidades dentales utilizadas en los tratamientos odontológicos.

Se observó que los resultados de la cavidad son mejores en estudiantes con familiares en la profesión. 

No encontramos correlación entre los resultados de las cavidades propuestas como prueba de destreza y los resultados académicos prácticos de las asignaturas seleccionadas. Puede deberse a que en las evaluaciones prácticas de la licenciatura entran en consideración factores de actitud y de teoría, criterios subjetivos del profesor que no son puramente psicomotores y en muchas asignaturas la calificación es global sin diferenciar entre la teoría y la práctica.

Las puntuaciones medias de las cavidades de los estudiantes van aumentando progresivamente hacia los cursos más altos y es máxima en el grupo de  profesionales, encontrando una mayor diferencia entre primer curso y los siguientes (2º, 3º, 4º y 5º), y entre el primer ciclo y segundo ciclo junto con los profesionales. Estos resultados se corresponden con el programa de prácticas.

Dentro de cada curso determinamos el 25% de los alumnos con menor habilidad motora fina, lo que permitiría a los profesores su mejor seguimiento y motivación en las prácticas. Creemos que esta nota de corte también facilitaría la categorización, según su destreza manual, de los alumnos que se incorporan a la licenciatura en cualquier nivel.

La aplicación de esta nota, obtenida con nuestra prueba y que nivela la habilidad motora del alumno, estaría especialmente indicada  en aquellos que pretenden acceder por la selectividad a Odontología proporcionando un baremo de habilidad específica odontológica. También podrían obtener con este test una referencia de su nivel de habilidad inicial, los estudiantes que se plantean estudiar esta licenciatura. La prueba propuesta por nosotros ha resultado rápida, sencilla de corregir y fácilmente aplicable a un grupo grande de personas.

La aplicación de nuestro método puede formar parte de un estudio más amplio en colaboración con otras facultades nacionales y europeas interesadas en la implantación de un método homogéneo de nivelación de aptitudes psicomotrices en estudiantes dentales, para de este modo poder verificar la aplicación de este sistema de forma universal.

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CAVITY CUTTING: METHOD FOR EVALUATING SPECIFIC SKILLS IN DENTISTRY

 

María J. Díaz1, M.D., D.D.S., Ph.D.; Esperanza Sánchez-Sánchez2, M.D., D.D.S., Ph.D.; Jesús Calatayud 2, M.D., D.D.S., Ph.D.; Inmaculada Casado2, M.D., D.D.S., Ph.D.

1Department of Conservative Dentistry of the Faculty of Odontology, Complutense University of Madrid. 2Department of Profilaxis odontopediatría y ortodoncia of the Faculty of Odontology, Complutense University of Madrid.
María J. Díaz is a full-staff professor. Esperanza Sánchez is an assistant professor. Jesús Calatayud is a full-staff professor. Inmaculada Casado is an assistant professor.
Send correspondence to:     

Mª Jesús Díaz Torres                                                   Mª Jesús Díaz Torres
Universidad Complutense de Madrid                          Complutense University
Avda. Complutense. Plaza Ramón y Cajal s/n            Plaza Ramón y Cajal s/n
Facultad de Odontología.                                             Faculty of Odontology
Dep. de Odontología Conservadora.                      Department of Conservative Dentistry
28040 Madrid. España                                                   28040 Madrid. Spain
Phone nos.: +34 91-3941890
  629141199
Fax      +34 91-3941999
Email: majdiazt@odon.ucm.es

CAVITY CUTTING: METHOD FOR EVALUATING SPECIFIC SKILLS IN DENTISTRY.
ABSTRACT:

The present study explored the utility of a cavity cutting procedure designed at the Complutense University of Madrid’s Dentistry Faculty for the simple and accurate assessment of psychomotor aptitudes specific to dental practice. The test was conducted on a sample of 279 first through fifth year students plus 30 professionals as a control. After filling in a personal data sheet, participants cut a Black class I cavity with rotary instruments after a pattern drawn on a 3 x 3-cm transparent methacrylate cube, following precise instructions. Other variables included the academic and laboratory marks earned by students in the year of the study in courses closely related to dentistry and with a strong practical bias. The cavities were evaluated by three researchers in two different ways, and the results were tallied. The mean score for the cavities tended to rise with the year of schooling, while the control group of professionals scored the highest. All these results were statistically significant (p<0.001). Moreover, the cavity scoring system was able to distinguish 1st, 2nd, 3rd, 4th and 5th year students. Statistical analysis was used to find the score that delimited the 25% of students in each year exhibiting the poorest fine psychomotor skills. The only statistically significant (p<0.024) finding yielded by the comparison between cavity cutting performance and personal characteristics was that students with relatives who were dentists had higher scores. No correlation was observed between the cavity results and student performance.  The results of this study could be checked against those of other national and international schools of dentistry to develop a standard procedure for evaluating students’psychomotor aptitudes.

Keywords: dental cavity, dentistry students, performance, selection method, psychomotor skills.

INTRODUCTION

The ability of admission procedures to predict students’ possible academic performance and clinical competence has always been a subject of concern in dentistry schools, in light of the limited resources available due to the high cost of dental education. Several studies have attempted to find the best method for defining the optimum dentistry student, whose intellectual capacity must go hand-in-hand with an appropriate attitude and excellent motor and perceptual abilities. 1,2,3,4,5,6,7
 Psychomotor skills are both inherent and acquired. Consequently, the need for guidance to learn a given skill varies from one person to another. The outcome in dentistry is non-uniformity in students’ requirements with respect to practical training. The determination of students’ aptitudes from the outset is essential to adjusting the approach adopted in their practical training and identifying the individuals with greatest difficulties in mastering psychomotor skills to implement the most suitable training strategies. 2,8,9,10,3,11
            Several tests are presently in place in European and American universities to evaluate dentistry students’ psychomotor skills for both admissions and training purposes: tooth waxing, chalk carving and Macquarrie tests, block design, passing objects through holes, cavity cutting and three-dimensional exercises are a few examples. 12,13,14,4,5,15,16,17,18
             The Dental Admission Test is used in the U.S. and Canada to select students for admission to dental school.1,4,19 The results of several studies conducted in those countries have shown that, generally speaking, no manual skills method is a better predictor of clinical success than the academic portion of this test. Walcott et. al.16 however, found that dexterity enhanced the likelihood of greater clinical competence. Oudshoorn 20 also reported that a carving skill test proved to be useful for predicting performance in first year dentistry (although not in subsequent years).
 In Europe, in turn, this field has been only spottily studied, with work concentrated in universities in Sweden, Belgium, Ireland, Germany and England. But no standard procedure has yet been established for evaluating psychomotor aptitudes able to predict dentistry student’s undergraduate achievement. 2,10,3,5
          According to research conducted by Ranney et al. 4, skills vary widely in the early years of dentistry, and it is here where evaluation criteria would be needed to be able to provide students with guidance or extra support from the outset.
 In this regard, a universal method is being sought for assessing dental students’ psychomotor skills with a certain degree of uniformity to identify individuals requiring additional assistance. The tests used in earlier studies, while not specific to dentistry, had proved to be effective to evaluate perceptual ability in all manner of technical or practical tasks.9 The present paper describes a new method specifically geared to dentistry that prescribes cavity cutting in readily handled methacrylate cubes and comparison of the results to students’ academic performance. Although other authors have used cavity cutting to evaluate manual skill, to date the results reported have been contradictory.17, 3
             At the same time, the personal details that might influence students’ aptitude for cutting cavities were recorded and their possible relationship to the test results were explored. This parameter was not addressed in the above studies.
             A number of authors has researched the relationship between certain dexterity tests and dental students’ academic performance, but no unanimous conclusion has been reached.21,4,3,19,1 The present survey aimed to verify the existence of a correlation between students’ manual skill, as evaluated by the proposed cavity test, and their academic performance in selected courses.
                The literature illustrates the difficulties in achieving a sufficiently objective and reliable criterion for evaluating the psychomotor skills needed in dentistry.3,15,16,17,21 The present paper proposes a new method for measuring dental cavities.
                The objectives sought in this study were: to find a method for evaluating students’ specific psychomotor aptitudes for dental practice able to distinguish among students in different years; to identify students who, having poorer fine psychomotor skills, require greater support in their practical training; to develop a test able to provide students with guidance on the basis of their individual aptitudes and determine the ease or otherwise with which they will complete the curriculum; and to establish a simple and objective method for assessing the quality of dental cavities.

MATERIALS AND METHOD
Material:
  

Sample: A total of 309 subjects participated: 45 pre-first year students; 234 1st to 5th year undergraduates and 30 professionals. Initially, 279 students were selected at random from among 1st to 5th year enrolees in academic year 2005-2006 and the 2006-2007 pre-first year participants. Nine were eliminated for failure to meet the standards or because their data were incomplete. The control group consisted in 30 professional dentists who had been practising for at least five years.
The criteria for exclusion were: students who were repeating a year, doctors or students with previous university studies in another field, and students with over 10% absenteeism in laboratory classes, participating in a foreign exchange programme, with uncorrected visual impairment or on psychotropic drug therapy.
 Material: In this experiment each student was provided with: a transparent 3 x 3-cm methacrylate cube designed by the authors, with a geometric drawing of a Black class I cavity printed on one of its surfaces, together with an identification number; No. H 21 204 010 (cylindrical) and No. H 2 204 012 (inverted cone) tungsten burs for contra-angle handpieces; safety goggles, chronometer, contra-angle handpiece and micromotor; micromotor tubing; instructions sheet and affiliation sheet where each participant filled in the number of his/her cube and a series of personal variables (sex, dexterity and previous skills) (Figure 1).
 To evaluate psychomotor skills each judge used: a calibrated periodontal probe, Elite H-D+ (Zhermack) light silicone, a silicone gun and an evaluation sheet.
Academic performance was evaluated on the basis of the marks earned in pre-selected subjects.
Method
 Psychomotor skill test
 The experiment was conducted with selected students and a control group of professionals. The students enrolled in 2005-2006 participated in the exercise toward the end of the school year, whereas the 2006-07 pre-first year group took the test in September 2006, before receiving any practical training.
All participants were given the material and the following instructions, both orally and in writing: check to make sure the micromotor is in good working order; rest your hands on the work table; draw an even ink rim around the outline of the cavity; drill to a depth of 2 mm, to the best of your judgement; cut parallel walls and a flat bottom perpendicular to the walls of the cavity, avoiding irregularities on both. The time allowed for the test was 10 minutes.
The material collected was specifically coded to indicate year of schooling, although to avoid possible bias in the evaluation process, only one of the researchers was familiar with the code.
 The professionals who served as a control also cut cavities to instructions and their results were compared to those of the students to determine the sensitivity of the method to professional success.
Evaluation
The following were analyzed:
– Appraisal of the data sheet information: year, sex, age, associated skills and relatives in the profession. The results were numerically processed to be able to compare the cavity scores to student marks.  
– The two methods for evaluating cavities used to evaluate the cavities are described below.
Direct method, observing the cavity in the translucent cube and measuring depth with a calibrated periodontal probe. The following were analyzed and scored:
– Cavity edges: counting the number of times the cavity edge deviated from the pattern.
– Cavity depth: 2 mm. introducing the periodontal probe into the middle of each of the six prolongations and the central groove (Figure 1).
– Parallel walls and 90º angles: the cavity was observed frontally to see if the walls and bottom angle were visible. Seven points were evaluated, as above.
– Flat bottom and irregularities: the transparent cube was observed three-dimensionally to detect any slant in the bottom and any notches made with the bur. Rough spots on the bottom and walls were evaluated frontally. Seven points were evaluated here also.
Each of the above sections was scored on a scale of one to three. As the top score, three meant acceptable results in six or seven of the points evaluated; where four or five were acceptable, the score was two, while one to three acceptable points earned a score of one (Figure 1).
Indirect method: observing the silicone mould of the cavity, the same parameters were graded as in the direct evaluation, with the exception of the edges and depth, which could not be ascertained using this system (Figure 1).
The overall score for the cavity was the sum of the direct and indirect scores. 
 Judges: A pilot test was conducted in which each cavity was independently evaluated by three different judges. To standardize evaluation criteria, a researcher calibration test was conducted using Cohen’s kappa22 coefficient of agreement, adjusted for ordinal variables with the Cicchetti23 linear weighting procedure. Since the result was a coefficient of around 0.4, regarded by Landis and Koch24 to indicate merely moderate concordance, another method was introduced to approximate the judges’ criteria: each cube was evaluated independently by the three researchers; specimens for which substantial discrepancies were found were re-evaluated and a score reached by consensus; in all cases the final mark for each cube was the sum of the scores allotted by each researcher to each evaluation parameter under the direct and indirect methods. This provided for more objective scoring (Table 1).
 Evaluation of academic marks
 The researchers selected the courses used to judge students’ academic performance from the dentistry curriculum in effect:25 all the core subjects and requisites most closely related to specifically dentistry-related psychomotor skills were chosen, as they would be the ones taken by a majority of students. Account was taken of the marks for both the academic and laboratory portions of each course to obtain a comprehensive view of each student’s potential to earn a degree in dentistry, not only from the practical standpoint but academically and in terms of attitude as well. At least two subjects per year were chosen and the marks averaged to reduce the influence of possible professor subjectivity, particularly with respect to marks for laboratory training. Only an overall mark was available for paediatric dentistry, a fourth year subject, as well as for the fifth year courses oral and maxillofacial pathology surgery and comprehensive clinical dentistry. Soap carving, a first year course, was included in the assessment of that year’s performance.
 Statistical method
 The data were entered on an Excel spreadsheet for comparison and statistical analysis. The Pearson correlation coefficient was used to identify associations and variance was estimated with Student’s t test when two samples were compared, and with ANOVA when more than two were contrasted. In both cases homogeneity of variance was analyzed with the Levene test. Statistical significance was set at p£0.05. Descriptive values of the mean and standard deviation were also obtained.
The entire statistical study was conducted with SPSS software, version 12.0.
RESULTS
Correlation between cavity scores and course marks

       A year-by-year study revealed no statistically significant correlation between mean psychomotor skills and the average academic, laboratory and total marks in the reference courses (Table 2). Nor was there any significant correlation between these scores and success in the first year soap modelling course.
       The fifth year marks show no mean for academic or laboratory training, for in only one of the three reference courses chosen was academic and laboratory performance separated (Table 2).
Inter-year comparison of the cavity tests      
        The figures in Table 3 show that the average scores for the cavities (divided into scores for direct, indirect and total evaluation) tended to rise with the year of schooling, and was highest for professionals. All these results were statistically significant (p<0.001). A subsequent test identified the years where differences appeared; where no statistically significant inter-year differences were detected, the respective years are connected with a red line.  The total scores for 2nd, 3rd, 4th and 5th year varied only slightly (joined by a red line), and no statistically significant differences were found between 4th and 5th year or between either and the professional controls. The first year students naturally had the lowest scores, which were deviated significantly from the figures for other years.  
        The direct assessments, taken alone (excluding the indirect measurements), followed virtually the same pattern as the total evaluations, but distinguished more clearly between year groups. Statistically significant differences were also found in pre-first year and end of year first year students (t=4.380; p<0.0001): the beginning of the year group mean was 22.14.68 compared to the end of the year figure of 27.156.77 (Table 3).
 Identification of the least skilful students in each year
         The direct and total cavity scores can be used to identify the 25% least skilled students, with a view to providing them with more intense support. Table 4 gives the values (rounded to the nearest integer) delimiting that lower 25% for year group.
Comparison with other variables
        The total cavity scores were compared to participant sex, right- or left-handedness, kinship to someone in the profession and status as drivers or non-drivers.
        Of all these variables, only one, kinship to someone in the profession (dentists) showed a statistically significant correlation to scores (higher for students with a dentist in the family) (p=0.024).
DISCUSSION
 The results of this survey confirm that the method designed and proposed for evaluating fine psychomotor skills in dentistry students, consisting in cutting a pre-designed cavity in a methacrylate cube, constitutes a simple, readily evaluated and objective procedure for identifying students with low motor skills of the kind needed to practise dentistry.
 In the present study, the sample size initially proposed was 50 students per year; this number could not be reached in 4th and 5th year due to the decline in number of enrolments with year of study and the accumulation of reasons for excluding potential subjects, such as failing and repeating, absenteeism due to Erasmus foreign exchange grants and so on. The number of students enlisted was nonetheless regarded to be sufficient for this experiment, with total of 309 cavities evaluated, counting students and professionals, a much large sample size than in other recent surveys conducted in this regard.10,3,1,21
  More women participated than men, which is in keeping with the higher proportion of women dentistry students at this time. By contrast, the larger number of men in the control group, where the mean age was older, reflected the male predominance in former generations of dentistry students. Women have also been reported to account for more than fifty per cent of the participants in other surveys of dental students’ skills.9,3,10
 As in a similar survey,3 no significant difference was observed along sex lines in cavity cutting skills. Differences between men and women have been identified in other psychometric tests, however, such as: better performance among women in mirror vision tests, and higher scores for men in both the solid figure rotation test and GEFT (or Group Embedded Figures Test), which infers field dependence from low field independence and is related to spatial vision. Such tests are believed to measure more partial aspects of psychomotricity, where sex plays a larger role.9, 26, 27
 In the present test better scores were attained by students with family members in the profession. This may be due to the possible access to more hours of outside training.
 A number of studies has been published on criteria for predicting the academic success of dental students.3,7,1,19,4 The prevailing conviction appears to be that the mark in the academic portions of exams for admission to dental schools only predicts better results in academic learning. Swedish authors, for instance, found a positive correlation between secondary school and university performance in academic areas in the early years of university schooling, but no clear relationship between such earlier success and clinical competence in the first few years of medicine or dentistry.3 This same conclusion was reached in a study that reviewed the Dental Admission Test used in U.S. and Canadian schools.4 That notwithstanding, these countries continue to use the perceptual admission (PAT) part of the DAT in conjunction with other parameters, because it has been found to improve the prediction of a candidate’s performance.4 In another study conducted in those countries, chalk carving was observed to be positively correlated to good results in preclinical conservative dentistry studies, even in the third year of that subject area.19 Stacy and Whittaker,1 in turn, also found that manual dexterity assessments were significant predictors of academic performance and clinical competence in a survey of international dental student applicants to a dental programme in California. 
 In Ireland no relationship was seen between (academically oriented) dentistry faculty admission test results and performance in clinical skills exams required to earn a degree in dentistry.7
 Similarly, Spanish admission tests for dentistry faculties are purely academic, with no practical component. 
 Studies evaluating specific aptitude for dentistry use different types of tests. Some authors choose perceptual or spatial tests,28,29 while others use methods similar to the ones described here. Heintze et al.,3 of the Malmö University Dental School in Sweden, had participants make a mesio-occlusal-distal cavity in a plexiglass cylinder with a handpiece in an hour’s time or less.  Gansky et al.21 of the University of California, allowed their subjects two hours to cut a class II amalgam cavity with an X-acto knife in a plaster block. Wierink et al.5,6 designed an exercise consisting in the preparation of a class I cavity for amalgam restoration in a phantom tooth with a diamond bur and turbine, aided by virtual reality simulators.
 In the manual skill test chosen for the present study, participants were given no measuring instrument to estimate the depth of the cavity to be cut, thereby assessing the acuity of their spatial perception along with their psychomotor skills. One of the perceived advantages to the present procedure is that it is briefer than the ones described above. It is also easier and less expensive to implement, for it calls for no costly virtual reality equipment or devices.  Micromotors were used to avoid to avoid safety hazards for first year students, who were unfamiliar with turbines.
The study detected no correlation between the results of the cavities made and academic marks, even for the first year course on tooth carving in soap (admission test exercise in some U.S. dental schools). Ganksy et al.21 of the University of California found that a manual dexterity test similar to the one proposed here was unable to identify the 10% worst performers in five preclinical laboratory courses taken in the following two years. The authors of the present study feel that such a lack of correlation between psychomotor skill tests and marks may be due to the inclusion in practical training evaluation of criteria that are not strictly psychomotor-related, such as attitude and academic factors as well as  professor subjectivity. Moreover, in many courses students earn an overall mark that does not distinguish between academic and practical performance.                                                        
Authors from the Malmö University Dental School in Sweden reported no correlation between students’ manual aptitude and success in preclinical dental courses. They did, however, find a relationship between poor psychomotor skills and number of failing marks.3 In that study students’ performance took account of factors such as temporary suspension, repetition and dropping out. In the present survey subjects were pre-selected, excluded any repeating students to ensure that all had received the same amount of psychomotor training.
 The mean scores for cavities were observed to rise gradually with the number of years of dental schooling, with professionals scoring highest, as might be expected. These data concur with other findings to the effect that manual skills can be learnt thanks to the laboratory training included in the curriculum.4,21. Greater differences were found between the first year and all other students, and between the first three years and the final two years plus professionals. This is thought to be justified by the practical training received throughout the curriculum.
 The 25% of students in each year with poorest motor skills was identified on the assumption that this would enable professors to monitor such individuals more closely and provide them with support in laboratory training. These results could not be compared to other findings, as no prior study found in the literature established such a distinction. Only Gansky et al.21 observed that “the block-carving test did not significantly predict students in the bottom 10% after five restorative preclinical laboratory courses” in the University of California School of Dentistry. Obtaining this cut-off mark with the present test would also facilitate student classification in terms of manual skill regardless of the whether they enrol in dentistry in first or subsequent years (after transfer from other studies or professions).
 Such a mark for motor skills would be particularly useful for students seeking admission, as it would provide a scale for judging aptitudes specific to dentistry.
 The results of the present study likewise show that the direct evaluation method alone, which is much simpler and more inexpensive than the direct plus the indirect methods, would suffice for the purposes sought here. While Gansky et al.21 used criteria similar to those deployed in this survey to evaluate a plaster block-carving exercise, evaluation would appear to be more accurate and simpler with the transparent cubes designed for this exercise. These California researchers also reported that the judges agreed on evaluation criteria at the outset, but, unlike the present authors, they did not proceed to re-evaluations when sizeable discrepancies were identified. The time required to assess the carved plaster blocks was not specified.  In the present case, each cavity was simultaneously assessed by three researchers in a total of three minutes. For its simplicity and speed in the difficult evaluation of the cavities used in dental treatments, the direct method is believed to be highly suitable when large numbers of students are involved.
 CONCLUSIONS
 The authors propose the cutting of a cavity in a methacrylate cube as a reliable method for measuring psychomotor skills specific to dentistry and assessing students’ spatial perception. The conclusions drawn from the results of the present study are set out below.
  Two systems were used to evaluate the cavities. As statistical analyses showed that the direct method both followed nearly the exact same pattern as the total score and distinguished between students in different years more clearly, this system would suffice for evaluating cavities. Moreover, the procedure is clearly efficient in terms of time (a mean of approximately three minutes per cavity, with three researchers evaluating simultaneously) and convenience, since the transparency of the material makes it possible to observe the cavity from the outside. For all the foregoing, the direct method is felt to constitute a simple and reliable approach to the difficult task of evaluating the cavities used in dental treatments.
   Students with relatives in the profession were observed to perform better in this exercise.
  No correlation was found between the results of the cavities as a test of skill and the laboratory course performance in the subject areas selected. This may be due to the inclusion in practical training evaluation of criteria that are not strictly psychomotor-related, such as attitude and academic factors as well as professor subjectivity. Moreover, in many courses marks refer to overall performance, with no distinction made between academic and laboratory learning.
   The mean scores for cavities were observed to rise gradually with the number of years of schooling, with professionals scoring highest. The greatest differences were found between first and the following years (2nd, 3rd, 4th and 5th) and between the first three years and the upper two years plus professionals. These results are consistent with the laboratory training curriculum.
  The 25% least skilled students was identified, information that would enable professors to monitor these students more closely and provide them with greater support in laboratory training. Such a cut-off score should also facilitate the classification of manual dexterity in first-time enrolees in dentistry, regardless of the year of schooling.
The application of the score obtained from the test to assess students psychomotor skills described here would be particularly useful for dental school applicants, as it would provide a scale for judging aptitudes specific to the profession. Students considering dentistry studies might also find in this test a reference for their baseline aptitudes. The test proposed is speedy, easy to evaluate and readily applicable to large numbers of people.
Verification of the universal applicability of this system might be explored via inclusion in a broader survey conducted in conjunction with other national and European faculties concerned with instituting a standardized method for classifying dental students’ psychomotor skills.
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18. Spratley MH. Regression analysis of dexterity tests and dental students’ practical examination results. Aust Dent J 1992; 37: 461-6.
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20. Oudshoorn WC. The utility of Canadian DAT Perceptual Ability and Carving Dexterity scores as predictors of psychomotor performance in first-year operative dentistry. J Dent Educ 2003; 67: 1201-8.
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23. Cicchetti DV. Assessing inter-reated reliability for rating scales: resolving same basic   issues. Br J Psychia 1976; 129: (Nov): 452-456.
24. Landis JR, Koch GG. The measurement of observer agreement for categorical data. Biometrics 1977; 33: 159-174.
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26. Okonji MO. The differential effects of rural and urban upbringing on the development of cognitive styles. Int J Psychol 1969; 4: 293-305.
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29. Gray SA, Deem LP. Predicting student performance in preclinical technique courses using the theory of ability determinants of skilled performance. J Dent Educ 2002; 66: 721-727.

 

CUBE Nº

VARIABLE

1st JUDGE

2nd JUDGE

3rdJUDGE

TOTAL

Direct eval.

Smooth, accurate edging

 

 

 

 

2-mm

deth

 

 

 

 

Parallel walls and 90º angles

 

 

 

 

Flat botton and notches

 

 

 

 

 

Total        

for

Direct     

Evaluation

 

In.eval

Parallel walls and 90º angles

 

 

 

 

Flat botton and notches

 

 

 

 

 

Total  

for

Indirect 

Evaluation

 

Total ev.

Total For

Direct

evaluation

 

 

+

 

Total For

Indirect

evaluation

 

 

 

            Table 1. Evaluation sheet with direct, indirect and total scoring. .

Table 2. Correlation between cavity scores and mean marks in references courses, year by year.

YEAR

Variable

Variable

SIZE

r

p

1st

Cavity

Soap test

37

0.176

0.296

 

Cavity

Mean academic

55

0.061

0.657

 

Cavity

Mean laboratory

55

0.075

0.584

 

Cavity

Mean total

55

0.062

0.653

2nd

Cavity

Mean academic

49

0.127

0.383

 

Cavity

Mean laboratory

49

0.012

0.937

 

Cavity

Mean total

50

0.125

0.387

3rd

Cavity

Mean academic

53

0.027

0.849

 

Cavity

Mean laboratory

54

0.107

0.441

 

Cavity

Mean total

52

0.101

0.477

4th

Cavity

Cavity

Mean academia

 Mean laboratory

35

25

0.064

0.252

0.715

0.225

 

Cavity

Mean total

35

0.007

0.969

5th

Cavity

Mean total

35

0.062

0.724

            

 

 

 

Table 3. Inter.-year comparison of cavity scores (direct, indirect and total).

 

Variables

1st year

n=55

2nd year

n=50

3rd year

n=55

4th year

n=35

5th year

n=39

Prof.

n=30

F

p

Direct  x

DE

17.98

4.36

20.98

5.28

20.56

5.02

22.26

5.57

22.72

4.93

24.13

5.36

7.659

<0.001*

 

 

 

 

 

 

 

Indirect x

DE

9.16

2.99

9.82

3.14

10.44

3.06

11.31

3.27

10.92

2.75

11.37

3.45

3.501

0.004*

 

 

 

 

 

 

 

 

   Total  x

DE

27.15

6.77

30.80

7.78

31.00

7.57

33.57

7.81

33.64

6.80

35.50

8.06

6.826

<0.001*

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

X= mean; DE= Standard deviation; n= number of persons involved

            * Statistically significant

 

  

Table 4. Minimum cavity scores identifying the 25% least skilled students in each year.

 

YEAR

Direct

score

Total

score

1st

12

22

2nd

14

25

3rd

14

26

4th

15

28

5th

15

29

FIGURA1.jpg

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